miércoles, 9 de diciembre de 2009

the universe's the street

Aquí es el momento cuando tengo que mirar el cielo nocturno de santiago. Es tan espantosamente bonito volver a ver tu cielo. Sé que es asqueroso y que la idea de surcarlo volando puede llenarte de repugnancia, que es un basurero flotante, pero no deja de llamarme cada día a mirarlo.

Mientras su cigarrillo se consumía entre sus delgados dedos, sin darle una pitada, él miraba la puerta esperando que no se abriera. No quería confirmar sus sospechas. Macarena tenía las llaves de su departamento. La puerta se abriría y ella lo dejaría.

Puso agua a hervir, una taza con café. Cuando las bisagras rechinaron, como en las películas de terror que veían los días de lluvia, prendió la radio y espero a que todo pasara.
Cuando se encontró solo, fue a su pieza, tomo los cigarrillos y salio. Camino por el pasillo, abrió la puerta de calle y se encontró con el pasillo de su departamento camino nuevamente a la salida y nuevamente el pasillo y nuevamente su puerta y nuevamente pasillo y puerta y pasillo y puerta...

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