sábado, 25 de abril de 2009
paso a paso
Están conversando, esperando que el tiempo pase. Es de noche y hace frio y ellos siguen trabajando. Pasa uno y dobla, ahora pasan muchos. El metal se congela en el frio marino y cuando menos ellos lo esperan, lo encuentran.
martes, 21 de abril de 2009
algo vacío de por algun lado
Dromedarios secos de ira loca, que ruegan por agua
Rompamos las lágrimas que mojan los cuerpos,
Intoxiquémonos de barriles brillantes con líquidos fluorescentes
Rueda escaleras abajo
El gordo hombre de profundos hombros
Que reconoce la lógica en pizarras blancas y plumones multicolores
Hinchemos los aires de no cambio
Que nos inundan con promesas vacías
Enriquecedores puños con pulseras de oro que golpean tu cara
y rondan por calles que solo se dan de bajada
pasmados en las estampillas de los correos extranjeros
y gritos en el horizonte
Rompamos las lágrimas que mojan los cuerpos,
Intoxiquémonos de barriles brillantes con líquidos fluorescentes
Rueda escaleras abajo
El gordo hombre de profundos hombros
Que reconoce la lógica en pizarras blancas y plumones multicolores
Hinchemos los aires de no cambio
Que nos inundan con promesas vacías
Enriquecedores puños con pulseras de oro que golpean tu cara
y rondan por calles que solo se dan de bajada
pasmados en las estampillas de los correos extranjeros
y gritos en el horizonte
jueves, 2 de abril de 2009
palparaíso de mi dolorido corazon
El mar seguía fumando, era medio día Y mirando las luces del mar te sientes miope. Los cerros que te ahogan con su cálido abrazo, poco verde y mucho gris. Comienzo a pintar el mar
Pinto las calles de un Valparaíso de gloria perdida, de paredes descascaradas y calles rotas. Olor a pescado podrido de la caleta y el centro. Que sigue encantando con una magia propia de las maravillas más maravillosas del mundo.
Lentamente, paso a paso, subo por las calles inclinadas de una ciudad que moja las lágrimas y quema lo seco. Una ciudad que esta lejos de donde nací y crecí, pero que ahora es mi ciudad chueca, húmeda y quemante.
Pinto las calles de un Valparaíso de gloria perdida, de paredes descascaradas y calles rotas. Olor a pescado podrido de la caleta y el centro. Que sigue encantando con una magia propia de las maravillas más maravillosas del mundo.
Lentamente, paso a paso, subo por las calles inclinadas de una ciudad que moja las lágrimas y quema lo seco. Una ciudad que esta lejos de donde nací y crecí, pero que ahora es mi ciudad chueca, húmeda y quemante.
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