En el fondo soy masoquista me encanta sufrir. Pero no sufro por sufrir, ni por una descarga de adrenalina, ni por la sensación de estar vivo, ni por ninguna huea que se pueda explicar. Por eso no explicare la razón.
Hace unos años atrás vi en la calle opuesta a la calle en la cual caminaba ebrio una mujer y pensé que era perfecta. Me acerque a conversar con ella, nunca supe como comencé la conversación, puede ser que mi mente la bloqueara o que por alcohol no recuerde nada (mientras escribo esto escucho Fito Paez y lo que escribo va con ritmo de la canción y las palabras como las siento que suenan van rimando con las trompetas y guitarras y en algunos momentos con la letra)
Lo primero que recuerdo es que ella me pasó un encendedor y lo ultimo que estaba besándola en el baño de un bar. Recorriendo con mis heladas manos su baja y delgada silueta. Tocaba su muslo delgado, con la otra mano la despeinaba desde su cuello mientras ella me arrugaba la polera por debajo de la chaqueta con ambas manos.
Mientras de fondo sonaba una canción en ingles, que todavía intento saber su nombre.
Después del mejor beso de mi vida no la vi más. Creo que ella no quiso verme más, creo que en mi mente también quedo implantado ese algo que me hacia no reconocerla en la calle, ni saludarla al verla.
En una ocasión la vi en la calle y no la reconocí hasta estar a dos metros de ella, no solo no la salude, fue como que me diera pánico verla y cruce la calle y ella doblo muy bruscamente la esquina en sentido opuesto.
Y yo solo quiero verla nuevamente por otro beso igual, un solo beso pido, un beso.