sábado, 6 de diciembre de 2008

mientras jugaba

Mientras jugaba
La camisa de fuerza que compró en el persa resistió mientras luchaba con ellas.
Ya sabía abrir cerraduras, esposas, incluso una caja con un candado desde el interior, pero no escapar de una camisa de fuerzas.
Su pelo era corto, no pelado, y completamente blanco, no era tan viejo pero desde que tenía veinte le aparecieron canas; su piel tenía arrugas y estaba encrudecida por el sol y la tierra, en su frente un par de líneas y otras líneas más que aparecían a los lados de sus fosas nasales y morían en la comisura de sus labios, sus manos tenían una piel áspera, venas y huesos a la vista, con cayos y un poco de artritis, a causa las practicas de tiro.
Cuando jubiló no quería seguir trabajando pero tampoco estar de vago. Decía que era el por vicio.
Cuando descubrió el cliché sobre la metáfora del escapismo y la vida le intereso en un sentido irónico, que lo llevo a convertirlo en un hobby.
En esta historia no paso nada realmente, nadie cayo de un quinto piso al no poder ponerse un pulóver, ni nadie despertó y se dio cuenta que era un indio, ni mucho menos alguien descubrió el punto que refleja todos los puntos del universo, tampoco nadie fundo una ciudad, ni alguien se transformo en un bicho feo, nadie hizo absolutamente nada, excepto un pobre militar jubilado que jugaba con una camisa de fuerza mientras pensaba en sus cosas.

No hay comentarios: